sábado, 30 de junio de 2018

EL CURSO OCCIDENTAL





Hay un tiempo, del tiempo peregrino,
y otro tiempo, cansado, que murmura
que la vida no es suma de aventuras
sino un indiferente desatino.

Rompiendo los cristales del destino
entre el tiempo de estar, y el que perdura,
para ser, nada más, una envoltura,
del curso occidental que sobrevino.

Va el mundo en su tránsito inviolable
confundiendo las sombras de los talles,
desamparando los trinos y los valles.

Flujo de mansedumbre por las calles
como una evasión indescifrable,
con su tono formal y respetable.


SACARNOS DE LA CALLE




El que quiere sacarnos de la calle
Y también quiere silenciar el canto,
Por más que nuestras plazas amuralle
Olvidó que hay un cielo sin quebranto.
Que somos militantes de la historia.
Que jóvenes de pie como racimos,
Responden a la gran convocatoria
Y no acatan el juego de los timos.
Que vamos a volver con el proyecto.
Que del futuro somos Arquitectos.
¡Que a este Pueblo lo une la bandera!
Y quiere soberanas sus fronteras.
Que América latina es nuestra Patria.
¡Colmena que ni se anexa ni se tría!






SEÑALES DEL LLAMAMIENTO

            Fragmento mural de Josep Renau



Escritas al aire estaban las señales,
Al borde del sueño, anunciando la hora,
Pero el hombre enceguecido en los umbrales
No vio el giro de la rueda que devora.

Ni la lágrima que moja los cristales,
Ni vio el paso de la gesta usurpadora,
Blandiendo mentiras igual que puñales
Y aplastando el tallo de la flor que llora.

El invasor, hoy destripa la estructura,
Asedia el aire, que es casi pensamiento,
Sofoca la luz que tiñe el descontento

Y arpa del árbol la corteza más dura.
La razón del equilibrio está, perdura,
Se instala en la memoria del llamamiento.

EL HOMBRE URBANO



Atrapado en las redes de la araña
ciega tanto la luz como la sombra.
Por las calles se extiende la maraña
absorbiendo el criterio que lo asombra

Entregada a la espera del mañana
la ciudad mueve vertebras, repletas
de ilusiones que enredan las ventanas
y sacuden nostalgias y siluetas

Eu hombre urbano, sentado en una silla,
el corazón furtivo en el espejo,
ve los sitios que roen las polillas.

Y rememora algunos llantos viejos,
pupilas irritadas y amarillas,
y silencios que suenan desde lejos

LAS PROMESAS




Con el sudor fatal de mi talento
Aprendí a practicar mis convicciones,
A estar presente, siempre, en las funciones
Sin disfrazar de risas, el lamento.

El centro de la nada. Los rincones
Marañas del olvido por sustento
A la orilla del sueño, en un momento,
Fracasaron las buenas intenciones.

El corazón furtivo en el espejo
Detrás de las tinieblas más cerradas
Las promesas cayeron en cascadas

Promesas convertidas en reflejos
Las palabras, también, son trastos viejos
Cuando luce la duda, en su mirada

PALABRAS NEGRAS




Deletreando los acontecimientos
Bebo mi dosis de palabras negras.
Confiando en la certeza del invento
Se enredan en el diario como hebras.
Historias que profanan las virtudes
Y desdicen en nombre de la gesta.
Universo que embriaga multitudes.
Masa que intensifica la protesta.
Volver con el despojo del lenguaje.
La mentira flotando en el paisaje.
La película entera, la novela.
La historia rescatada con cautela.
La existencia en continuo crecimiento,
Ideando la acción del pensamiento


HAY UN DÍA...




Hay un día en que nacemos
A las deliberaciones y a las ausencias,
Y de pronto surgen puertas
Que se pueden abrir y rescatarse,
Y dejar de jadear en la impotencia.
Cuando se parten
Los hilos de la noche,
El ángulo del cielo se distrae
Con alas de gaviotas,
Y se expande en apagadas auroras.

Durante tanto tiempo
Hemos ejercitado la esperanza
Como idiotas.
Incapaces de desmembrar
La realidad que nos devora.
Viendo como la soledad y la injusticia
Se disuelven, en la ignota
Austeridad ímproba de la historia.

Entonces, arrebatándonos
El reverso de las sombras,
Nos abordan los piratas
De guantes blancos, de jaquet y de librea,
Que invaden nuestro barco
Y arrasan nuestra tierra

Son las heridas
De nuestra propia ausencia.
La amarga historia escrita
Sobre la piel de las ideas,
Sobre el aire que mece las ramas,
Sobre el silencio de las praderas






ES PRECISO...



Es preciso salir a venderle flores de primavera
 A la gente que pasea por las plazas
De la ciudad. La Ciudad vestida de fiesta.
Adornada con árboles de ramas coquetas
Y troncos tejidos al crochet.

Es preciso salir a mostrar las alas de los pájaros,
Y los guardapolvos blancos de los niños,
Y las bandadas alegres de adolescentes,
Que cruzan la Avenida, y se detienen
A gorjear como las aves, con cantos
Multicolores, y oleos refulgentes.

Es preciso salir a arrojar las mentiras
En las papeleras que los dignos,
Desparramaron, con pulcritud, por nuestra tierra.
Para que, de a poco, limpiemos las calles,
Rescatemos los implementos
Que nos separan de tanta hipocresía

Desde las facciones de todos los sueños
Que nos recortaron híbridas penumbras.
Desde aquellas alas que emprendieron vuelos
Desde las tormentas que inventaron cielos
Y nos dibujaron esfinges de acero.
Desde aquel misterio de nuestros ancestros
Y desde el silencio de todos los miedos.


Es preciso que dejemos la sonrisa,
Tatuada en llama viva, en un rincón
Y, en los inmensos universos transparentes,
Colmemos de atributos, la pasión.
Es preciso el rugir de la energía,
En verbo y ritmo, vitoreando la región.
Desde el idioma con que sobrevivimos.
Desde la bandera y la razón.

NO PERDEREMOS LAS FLORES




Pierdo las flores, que venía guardando
Para celebrar a la mujer de hierro
Que enarboló su verdad y su libreto
Con la furia de diez mil sabuesos.
Vuelvo mi mirada hacia este mundo,
De pobres almas que naufragan
Y se insertan, como pálidos fantasmas,
A la regresión de las muletas.

Vuelvo a sonreír, cuando me indican,
Que calle mi sollozo, que es justicia.
Que las penas y los ríos se deslizan
Por ese ínfimo camino. Su estandarte
liberó los grillos, las cadenas… ¡Pobre
Patria mía! Inmaculada sea su raíz
¡Virgen altiva!

El surco de la niebla nos dejó a la vera
De la luna espesa. Un conjuro siniestro
Consagró la salmodia de la hechicera,
Y puso en marcha el cambio nefasto de la senda.
Subyugada ya, la mujer que el equilibrio intenta,
Deja pacer sus lágrimas de frío
Sobre las piedras.
Y la pesadilla se torna encrucijada.
El sueño que nunca se acaba de soñar,
Donde se violan los ríos, las montañas,
Los espesos bosques y las doradas playas.

Una y mil veces vinieron por la América latina.
Una y mil veces rompieron su corazón de india.
Los voraces buitres, aves de rapiña,
Derraman sobre el continente, oleajes de mentiras.
Negras, carniceras,
Dilapidan su ignominia,
Sobre las fronteras de esta tierra mía.

Pero, ha llegado la hora de los Pueblos,
El ansia de libertad germina
Y se expande,
Desde Brasil a Bolivia,
Desde Ecuador a Argentina.
Se alzan nombres como dardos
Que ideales reivindican.
Los ideales sublimes de San Martín y Bolívar:
Lula, Evo, Maduro, Dilma,
El Mercosur y Correa
Libertad y soberanía
Y, en mi Nación, CRISTINA
¡Cristina! ¡Cristina!


HABREMOS



Habremos caminado como murciélagos
por las noches de las sombras, ocultas
en las altas copas de los árboles;
chocándonos las ansias en el aire;
por el gesto taciturno de las calles,
hasta el final de los techos
y las telarañas de los cables.

Habremos deambulado como búhos sin savia
por la vecina soledad de las montañas,
llevándonos por delante los surcos sin arar
y el llanto de las vacas.
Muriendo, un poco, en cada verde
y en cada amarillo dorado de sol,
por la espiga madura donde el tiempo,
otra vez,
se equivocó.

Nos habremos arrastrado como ratas por el suelo,
contándole las patas a las cucarachas,
siguiendo las huellas de los gusanos;
a la espera infructuosa
de las alas de las mariposas,
y de la floración primera
de lirios y amapolas,
en los rústicos balcones de la nada.

Pero,
si en el gris de cualquier parte,
hay una mujer desnuda en un letrero.
Si nos invade
el canto de un jilguero,
el ruido a multitudes,
a trenes suburbanos
y a trajinar de andenes:
es el rayo de luz que nos renace
a la altura de esta Patria inagotable.
Entonces,
no es posible
venir a anclar entre las sombras
del frío del puerto
donde fueron a dormirse las gaviotas.


LOS BUCANEROS




Vinieron…
A desdoblar las auroras en los jardines,
A deshojar las rosas y los jazmines 
A disipar las sombras de las pymes
Y de las fábricas, humo y hollines
Que enroscan en el cielo las chimeneas,
Cuando en el bamboleo, se menean
Junto al chisporroteo  del gris metal y del antiguo hierro

Un presagio inminente cruza el umbral
De las desavenencias.  Juran en vano
Y hacen la venia el desleal y el disidente

Acumulan pronósticos gozosos de sentencias
Buscan equilibrar diagnósticos. Sembrar carencias

En las praderas, musgo sombrío
Penar de agrestes piedras, Triste baldío.
Es la mano imprudente que atrapa la boca
Un lamento estridente parte la roca -lava candente-

Con sabor a escarcha se apaciguan las huellas
Del tiempo transferido. ¡Ay mala estrella!
Espigas con manchas ¡Trigal herido!

Vivimos en un tiempo de engaño universal
Fantasmas del viento, bajo la niebla invernal
Emergen del infierno las conversaciones
Se borran los intentos. Las inversiones.
Simulación, engaño, persecuciones,
Inconsistencia y miedo,

Remueve el sendero. La vida avasalla.
Por donde vos vayas está el bucanero
Poniéndote vallas por todo el cantero
Y aquel que no calla Se muere primero
O va prisionero sin prestar batalla



¡AY! ¡AY! QUERIDO JUAN



No me cabe duda, querido Juan,
"el nido de tus ideas... es magistral".

Y, cuando la placidez del siglo
se instale en la memoria de la comunidad,
Estilo horizontal o vertical.
-¡Insectificación!-
Valores individuales y redención.
Ay, Dios. ¡Ay, señor!

El resplandor de la evolución
trasciende, en ocasión,
 el límite inflexible del ostracismo.
Medio hombre, medio bruto
el centauro se volvió y miró,
y miró y vio
la noche oscura del egoísmo.

Medio bruto, medio hombre,
Viendo el cielo siguió al galope

¡Justicia y libertad para el centauro!
Dulcificar la vida. Los sustitutos.
Los opuestos extremos inventaron
el suicidio de la alegría
y se vistieron de blanco
para festejar la muerte de la armonía.

Ay...ay, querido Juan
"el nido de tus ideas es magistral"

LOS HÉROES LEGENDARIOS




Son los héroes legendarios
De las batallas perdidas,
De la lección no aprendida,
Y del escaso salario.
No saben de libertad
Ni de puños apretados
Son los héroes maltratados
Del régimen liberal

El médico, la enfermera
El maestro, el ferroviario
El artista, el proletario
El peón, la camarera
Van al borde del camino
Reivindicando la grieta
Rogándole a los planetas
Que acomoden su destino

Para peor el gobierno
Quiere ponerles mordaza
Los carga con amenazas
Hace su vida un infierno
Y arremete con empeño
Sobre pacificas marchas
-Onda gélida y escarcha-
Le congela hasta los sueños

Son oscuras golondrinas
Víctimas de la derrota
Que viven en bancarrota
Sobre el techo de la ruina
Así, el canalla liberal
Con olímpica destreza
Les tira por la cabeza
La reforma laboral

CAÍDO EN TIERRA ARGENTINA



¡Que nadie diga su nombre!
¡Que nadie llore su ausencia!
¡Que nadie haga preguntas!
¡Que cunda la indiferencia!
¡Que el viento norte se lleve,
las huellas de su existencia!
¡Que nadie diga su nombre!
¡Que nadie llore su ausencia!

¡Dos alas, como centellas,
para llevar por el cielo,
el cantar de su epopeya,
en el pulso de su vuelo!

Creció, como crecen tantos,
entre cardos y entre espigas.
Por el vientre de la tierra,
del arroyo y de las viñas.
¡Fibra de surco y madera!
El alma, joven y erguida,
por médanos y arboledas.
-Duende danzando en las islas-
En su torso, la bandera.
¡Su torso! Ave partida.
Su torso que se despliega,
con un fusil por bastilla,
para amparar la ribera.

Murió sin saber porque.
Murió, sin ver que moría.
Ni un grito partió sus labios.
Cayó en la helada colina.
Su cuerpo quedó tendido
sumergido en la bahía.

Multiplicando el paisaje
estalló la geografía,
quebrando, con cien cristales,
su piel, morena y ardida.
Como una rosa, en el talle,
luciendo estaba su herida.
Su sangre tiño la nieve
y el alba vio su agonía.
Mientras la luz se asomaba
y explotaba la colina
en un fragor encendido,
debajo de la nevisca.

¡Que nadie llore su ausencia!
¡Que el viento norte se lleve
las huellas de su existencia!

Se llamaba: Juan Mansilla.
Salteño de tez morena.
Riojano de piel altiva.
Chaqueño, como la selva.
Misionero en la semilla.
Sureño en la Cordillera.
... Y argentino en las Malvinas.
                                                    

AEROLINEAS ARGENTINAS-LAS ALAS DE LA PATRIA



La tarde impone sus rojos y dorados
sobre el horizonte que respalda al Rio de la Plata.
Los pájaros de acero se multiplican
como plagas.
En el Aeropuerto se despliega
una rara conmoción de canarios y aves parcas-.-
¡Vamos, poetas, a decir lo que nos pasa!
A manipular las letras y con las letras,
las palabras.
A entender la verdad para gritarla.

Como por artificio de magia
destella, de la estampa, el color plata.
Maravillosa estampa que se eleva
y enreda sus refulgentes alas
con el celeste puro
que el firmamento irradia.

Y ejerce la supremacía,
extensa y milenaria
sobre el cielo de  esta tierra
que es libre ¡libre y soberana!

Que nadie venga a ensuciar sus playas,
penetradas de ensueños,
de mares y de ríos, de arenas y de algas.
Que nadie se atreva, jamás, a denigrarla.

El puente que se despliega
sobre las esperanzas,
 une la bravía extensión,
y la afianza.
Porque halló la verdad
de su esencia inmaculada,
en la comunión de América Latina,
que erradicó, para siempre,
su corazón de esclava.

Y para eso recobró las alas.
Para ser pájaro que abarca las distancias
Y para eso recobró los sueños
de manos de los vende patria.
¡Aerolíneas Argentinas!
Como gaviotas se lanzan,
esos pájaros de acero,
que hoy, subliman nuestra patria