Es preciso salir a venderle flores de primavera
A la gente que pasea
por las plazas
De la ciudad. La Ciudad vestida de fiesta.
Adornada con árboles de ramas coquetas
Y troncos tejidos al crochet.
Es preciso salir a mostrar las alas de los pájaros,
Y los guardapolvos blancos de los niños,
Y las bandadas alegres de adolescentes,
Que cruzan la Avenida, y se detienen
A gorjear como las aves, con cantos
Multicolores, y oleos refulgentes.
Es preciso salir a arrojar las mentiras
En las papeleras que los dignos,
Desparramaron, con pulcritud, por nuestra tierra.
Para que, de a poco, limpiemos las calles,
Rescatemos los implementos
Que nos separan de tanta hipocresía
Desde las facciones de todos los sueños
Que nos recortaron híbridas penumbras.
Desde aquellas alas que emprendieron vuelos
Desde las tormentas que inventaron cielos
Y nos dibujaron esfinges de acero.
Desde aquel misterio de nuestros ancestros
Y desde el silencio de todos los miedos.
Es preciso que dejemos la sonrisa,
Tatuada en llama viva, en un rincón
Y, en los inmensos universos transparentes,
Colmemos de atributos, la pasión.
Es preciso el rugir de la energía,
En verbo y ritmo, vitoreando la región.
Desde el idioma con que sobrevivimos.
Desde la bandera y la razón.

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