La
tarde impone sus rojos y dorados
sobre
el horizonte que respalda al Rio de la Plata.
Los
pájaros de acero se multiplican
como
plagas.
En
el Aeropuerto se despliega
una
rara conmoción de canarios y aves parcas-.-
¡Vamos,
poetas, a decir lo que nos pasa!
A
manipular las letras y con las letras,
las
palabras.
A
entender la verdad para gritarla.
Como
por artificio de magia
destella,
de la estampa, el color plata.
Maravillosa
estampa que se eleva
y
enreda sus refulgentes alas
con
el celeste puro
que
el firmamento irradia.
Y
ejerce la supremacía,
extensa
y milenaria
sobre
el cielo de esta tierra
que
es libre ¡libre y soberana!
Que
nadie venga a ensuciar sus playas,
penetradas
de ensueños,
de
mares y de ríos, de arenas y de algas.
Que
nadie se atreva, jamás, a denigrarla.
El
puente que se despliega
sobre
las esperanzas,
une la bravía extensión,
y
la afianza.
Porque
halló la verdad
de
su esencia inmaculada,
en
la comunión de América Latina,
que
erradicó, para siempre,
su
corazón de esclava.
Y
para eso recobró las alas.
Para
ser pájaro que abarca las distancias
Y
para eso recobró los sueños
de
manos de los vende patria.
¡Aerolíneas
Argentinas!
Como
gaviotas se lanzan,
esos
pájaros de acero,
que
hoy, subliman nuestra patria

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