sábado, 30 de junio de 2018

HISTORIA ARGENTINA





Y veníamos de la América ultrajada,
del principio de los valles, que rezaban
algoritmos de sueños y de vacas.
Recopilando sudor de frigorífico en las anchas espaldas.
En las manos sangre, con olor a sangre que respira y habla,
del dolor del hambre en los pueblos parias.

Veníamos de la historia que esculpe y labra
 la energía caliente, sanguínea y apasionada,
de nuestros héroes vehementes...
Del San Martín sin insignias,
del Bolívar derrotado por la Colombia partida,
y del exilio de Artigas...De la América dividida
La oligarquía portuaria,
.Importadora de represión despiadada,
 “¡Bella indiferencia!”  "¡Los años felices!",
y  fue todo humo en el cielo vegetal de las palabras,
palabras que no decían, palabras que se callaban,
siempre a espalda de los sueños, siempre de cara al Imperio,
igual que puñales que punzan el alma.
Nos percatamos del despojo de los bosques
de la espina vegetal que surte el aire de las flores
No había barcos ni trenes.
Ni teléfonos, ni luz, ni agua corriente.
Había bancos, prestamistas, financieras.
Piratas de guante blanco,  pioneros del manoseo
cómplices de la opresión, compinches del extranjero,
de las mañanas inciertas del mundo especulador.
Devastado el horizonte
-harapos de la patria que naufragó en el norte
de todos los infiernos-.
Alzamos nuestras voces y fuimos a votar.

Poco tardó en dar las mieses, nuestro cultivo hecho al azar
y hubo en las cestas de penitentes, granos dorados como manjar
En alegres melodías,  los cantos de las sirenas,
llegaban a nuestros puertos y anclaban en sus riberas
En los ríos prodigiosos, de aguas claras, transparentes,
como ramos que engalanan
florecían las siluetas de los peces.
En la patria había olor a primavera,
 Y la abundancia galopaba en la pradera.
El pueblo trabajador lubricaba el engranaje
arraigando su señorío, la identidad del paisaje.
Fue encarnizada la lucha para liberar las aves,
para que en los campos suenen cascabeles tan pujantes
y que, de este lado del sueño, alas dignificantes
como pájaros despiertos  surcaran  la faz del cielo

Mas no bastó la firmeza de aquellas manos crispadas
ni los pequeños brotes de la luna encendida
ni el constante Universo de semillas
ni la piedra escondida a un costado del alma
Fueron a caminar las sendas de los arrepentidos,
enarbolando banderas como gritos
y fusionando los gritos con el alba.
Y ahora humo. Y ahora nada.
La noche quieta. Los grillos callan.
La ciudad que sueña el sueño de las murallas
Un ángel vulnerable abre las puertas de las crucifixiones
Las mentiras se clavan como insultos filosos
sobre las traiciones.






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